En el mundo de la competencia la pareja es la sublimación y el compendio del comportamiento individual, las relaciones son destructivas, egoístas y trágicamente egocéntricas. Encerrados en una estéril pugna por el dominio, las carencias caen sobre las cabezas de los componentes y la pasión inicial es sustituida por una inercia desesperada que ahonda aún más el vacío de sus vidas individuales. En este punto solo el caos exterior retiene la desmembración que, aun así, acaba llegando desoladora a estas tristes vidas condenadas al deseo y la ausencia en un mundo que mantienen pero que, cada vez les resulta más extraño. Siempre vapuleados por una sociedad que ni respetan ni les respeta, retornan a su madriguera a restañar sus heridas de autoestima a costa de su pareja y esculpen día a día la residencia de dos soledades bajo un mismo techo. El mundo competitivo utiliza las relaciones de pareja como un último recurso para la alienación permanente y el hogar como el sumidero que se traga todas las posibilidades de escape, la espiral consumista requerida para mantener un hogar funcional y competitivo arruina toda posibilidad de emancipación.
miércoles, 15 de febrero de 2012
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En el mundo de la competencia la pareja es la sublimación y el compendio del comportamiento individual, las relaciones son destructivas, egoístas y trágicamente egocéntricas. Encerrados en una estéril pugna por el dominio, las carencias caen sobre las cabezas de los componentes y la pasión inicial es sustituida por una inercia desesperada que ahonda aún más el vacío de sus vidas individuales. En este punto solo el caos exterior retiene la desmembración que, aun así, acaba llegando desoladora a estas tristes vidas condenadas al deseo y la ausencia en un mundo que mantienen pero que, cada vez les resulta más extraño. Siempre vapuleados por una sociedad que ni respetan ni les respeta, retornan a su madriguera a restañar sus heridas de autoestima a costa de su pareja y esculpen día a día la residencia de dos soledades bajo un mismo techo. El mundo competitivo utiliza las relaciones de pareja como un último recurso para la alienación permanente y el hogar como el sumidero que se traga todas las posibilidades de escape, la espiral consumista requerida para mantener un hogar funcional y competitivo arruina toda posibilidad de emancipación.
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